Der „Boom“ der Darmmikrobiota: die Mikroben, die hinter 95 % der Pathologien stecken und die Medizin revolutionieren könnten

Der „Boom“ der Darmmikrobiota: die Mikroben, die hinter 95 % der Pathologien stecken und die Medizin revolutionieren könnten
Der „Boom“ der Darmmikrobiota: die Mikroben, die hinter 95 % der Pathologien stecken und die Medizin revolutionieren könnten
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Si se teclea la palabra microbiota’ en internet, se puede encontrar multitud de estudios científicos recientes que vinculan los millones de microorganismos que habitan en nuestros intestinos -y distintos orificios del cuerpo- con la lucha contra el cáncer, el alzheimer, el párkinson o la diabetes. Las bacterias, virus o hongos que viven en el cuerpo humano han pasado de ser considerados los malos de la película a convertirse en una de las grandes esperanzas de la medicina, porque podrían estar relacionados con el 95% de las patologías. De hecho, los gastroenterólogos denominan a la microbiota el ‘nuevo órgano’.

Estudios recientes relacionan la microbiota, “el nuevo órgano” según los grastroenterólogos, con la lucha contra el cáncer, el alzheimer, el párkinson o la diabetes

El interés reciente en este ámbito y la explosión de estudios que buscan hacer un mapa completo de los microorganismos que anidan en nuestro interior, sus funciones y su relación con las enfermedades se debe a que la revolución tecnológica está permitiendo “conocer en más profundidad el universo microbiano y ver donde antes no se podía”. Y, a su vez, esta nueva capacidad está permitiendo descubrir “la importancia” de la microbiota -antes llamada flora– en la salud y su participación en multitud de procesos, según explica Miodrag Borges, creador del portal ‘microbitadesdecero’. 

De 2.000 estudios en 2012 a 21.600 en 2023

Si en 2012 apenas se publicaron 2.000 estudios en este campo, en 2023 se han publicado 21.600 investigaciones pero la ciencia todavía está “en la punta del iceberg” porque “lo que “no se sabe sobre la microbiota es superior a lo que se sabe”, según alerta Andreu Prados, farmacéutico y dietista.

Los esfuerzos por conocer todos esos millones de ‘bichitos’ buenos son comparables con la ingente inversión que la ciencia está realizando para detener el envejecimiento

Los esfuerzos por conocer todos esos millones de ‘bichitos’ buenos, su equilibrio y su vínculo con las enfermedades es comparable con la ingente inversión que la ciencia está realizando para detener el envejecimiento, la llamada industria de la longevidad.

Las funciones

Pero la tarea es complicada e ingente. De entrada, no se sabe con exactitud el total de especies que habitan en simbiosis con el cuerpo humano, pero se calcula que hay unos 100 billones de microorganismos, la mayoría de ellos bacterias. Esto implica que hay tantas células como microorganismos en nuestro interior. La mayoría residen en el tracto gastrointestinal, pero también hay en la piel, la cavidad oral y nasofaríngea, en el tracto genitourinario, en la leche materna y en el tracto respiratorio.

Su relación con las enfermedades más allá del aparato digestivo tiene que ver, entre otras cosas, con que ayudan al sistema inmunitario a reconocer los patógenos perjudiciales

La mayoría de estos microorganismos son beneficiosos y, en concreto, los que anidan en el intestino ayudan a hacer la digestión y a metabolizar algunos nutrientes, como la fibra, que no se puede digerir y hay bacterias involucradas en la síntesis de algunas vitaminas. Y su relación con las enfermedades más allá del aparato digestivo tiene que ver, entre otras cosas, con que ayudan al sistema inmunitario a reconocer los patógenos perjudiciales y actúan como barrera contra ellos.

Además, se conectan con el cerebro a través del llamado nervio vago, que llega hasta la tripa y regula funciones involuntarias del cuerpo como la frecuencia cardiaca, la respiración o el estrés. Antes se decía que podían regular el intestino, ahora se sabe que pueden intervenir en múltiples funciones del organismo y participan en la síntesis de muchas sustancias necesarias.

Alteraciones

El problema es cuando esa microbiota se altera y desequilibra, algo que sucede cada vez con más frecuencia debido a la dieta insana, el sedentarismo, la falta de sueño, el estrés o los fármacos.

Hay posibilidad de que la microbiota esté relacionada con el 95% de las patologías, pero no sabemos si son la causa o la consecuencia

Javier Santos

— Jefe clínico de gastroenterología del Vall d’Hebrón

Esas alteraciones se vinculan a los problemas de salud aunque todavía se desconoce si las enfermedades alteran la microbiota o viceversa, su desequilibrio o modificación es la que produce la enfermedad. “Hay posibilidad de que la microbiota esté relacionada con el 95% de las patologías, pero no sabemos si son la causa o la consecuencia”, apunta Javier Santos, jefe clínico de gastroenterología del Vall d’Hebrón y miembro de CIBERehd.

Avances

En este mar de incertidumbre, decenas de evidencias ya se han abierto camino. Por ejemplo, se ha descubierto un grupo de bacterias relacionadas con la aparición del párkinson. Otro conjunto interviene en la diabetes o el peso corporal. Y, en cuanto al cáncer de colon, hay avances esperanzadores en torno a la posibilidad de que determinados microbios sirvan para predecir el riesgo mejor y de manera más temprana que el cribado que se usa en la actualidad, la sangre en las heces. Por mencionar solo unos ejemplos.

De hecho, ya se están practicando transplantes de microbiota de pacientes sanos a enfermos en algunas situaciones y se recomienda la ingesta de probióticos, los alimentos o suplementos que contienen microoorganismos vivos, frente a determinadas enfermedades, sobre todo ante diarreas y otros problemas gastrointestinales.

Todavía se desconoce, con exactitud, qué puede considerarse una microbiota ‘sana’ y no hay técnicas que hayan sido capaces de descubrir todas las especies

Los retos pendientes

Pero todavía “queda mucho camino por recorrer”, advierte Miodrag Borges. Por ejemplo, todavía se desconoce, con exactitud, qué puede considerarse una microbiotasana’ y no hay técnicas que hayan sido capaces de descubrir todas las especies. Además, no se han podido cultivar más de la mitad de los microorganismos descubiertos. Y no se conocen todavía bien la relación entre los ‘bichitos’ de distintas familias.

Ante ello, se está llevando a cabo una especie de Arca de Noé, para tener en el laboratorio muestras de todos los microorganismos descubiertos, ante la posibilidad de que, con el ritmo de vida actual o por algún tipo de cataclismo, desaparezcan y sean necesarios en un futuro. 

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