Luis Marcos García, der Wandermaler, der seinen Ruhestand dem Zeichnen der Landschaften von Gijón widmet: „Die Malerei versucht zu reflektieren, was war und was sein wird.“

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“Me gusta pintar todo Gijón”, sintetiza, paleta en mano, Luis Marcos García, un artista de los llamados itinerantes. Las calles son su inspiración, y retratarlas, su pasión. García trabajó como grabador de vidrio y ahora, con el tiempo libre que le concede su condición de jubilado, exprime al máximo sus dotes. Para él, la pintura es a la vez “hobby y profesión”. Empezó a desplegar su arte con 11 años. Desde pequeñito le llamó la atención la disciplina. Décadas más tarde, las ganas de plasmar la realidad no han descendido un ápice.

Wanderzeichnungen mit feinem Pinsel / Sergio García

Es habitual verle por la zona del puerto deportivo, retratando la dársena, con Cimadevilla al fondo. Y es también común que los paseantes se paren a observar cómo trabaja. “Son muy agradables”, sostiene García, para el que “la pintura trata de reflejar lo que había y lo que va a haber”. Luis Marcos García se emplaza para cuando el proyectado hotel de lujo en el barrio alto esté operativo. Quiere comparar la escena. García intenta nutrirse de nuevas ideas. “Me harto de ver exposiciones”, bromea el gijonés, que estudió en la Escuela Bellas Artes con el fallecido pintor Alejandro Mieres. “En Gijón tenemos mucha riqueza de artistas”, señala Luis Marcos García, que ofreció varias de sus obras en distintos espacios, como el hotel Begoña y la Casa del Mar.

Wanderzeichnungen mit feinem Pinsel / Sergio García

García lo tiene claro. “Soy un pintor de paisaje. Tan pronto pinto un cuadro al estilo de Piñole que al de Sorolla, aunque sin su maestría”, afirma el artista, que utilizaba mucho la técnica del óleo. Una afección en los ojos le obligó a cambiar. El acrílico copa el grueso de sus dibujos. ¿Y cuánto le llevan estos? Pues depende. “Algunas obras me llevan tres meses, otras uno y hasta una semana”, dice Luis Marcos García, que desconecta del pincel sobre todo los domingos, que “son sagrados”. A su juicio, hay que medir los tiempos de trabajo. “No te puedes exceder para no perder la concentración”, aconseja.

“Quienes me conocen me dicen que qué paciencia tengo, pero la paciencia es el pan de todos los artistas”, reivindica Luis Marcos García, que también realiza cuadros por encargo. Es integrante de la asociación “Unidos por el Arte” y en 1989, por ejemplo, expuso decenas de sus obras en el Ateneo de La Calzada. Pese a la impredecibilidad de la meteorología, García anima a más pintores a desarrollar su arte a pie de calle. La vocación del gijonés para dibujar su ciudad se mantiene intacta. Luis García ya pergeña su próxima obra. Falta decidir qué zona de Gijón se convierte en su musa.

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